“No hay huevos de empotrar el camión”: de lo que somos capaces cuando apelan a nuestros testículos

 

No es un mito: los españoles somos más proclives que otros a reaccionar de forma exageradamente violenta a las provocaciones. Lo favorece nuestra cultura, regada con un buen chorro de testosterona.

Origen: “No hay huevos de empotrar el camión”: de lo que somos capaces cuando apelan a nuestros testículos

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2 thoughts on ““No hay huevos de empotrar el camión”: de lo que somos capaces cuando apelan a nuestros testículos

  1. Me gustó el artículo cuando lo lei. Todos hemos visto circunstancias asi. En conjunto yo diría que esa “exagerada violencia” no debe ser llamada así. Exagerada violencia es matar a inocentes q no pueden defenderse, sin razon valida. Un atentado terrorista es un buen ejemplo. O un sacrificio humano a los dioses. Y nada tienen que ver con “testosterona”.

    Responder a un desafio (“no hay huevos”) trae a veces malas consecuencias. Pero en muchas otras ocasiones, trajo buenas consecuencias. Es simplemente un reto. Y de los retos salen cosas buenas y malas. No responder a los retos, es sintomatico de civilizaciones que mueren, civilizaciones agotadas.

    Toda civilizacion viva, toda persona viva, responde con fuerza a los retos. Y luego ya, saldra lo q salga.

    No responder a nada, es estar muerto en vida. Y se puede ejemplificar con lo q es la vida en pareja. Una pareja q nunca discute, q no tiene encontronazos o pasiones, conjuntas u opuestas, es una pareja acabada.

    Lo mismo para las culturas. El camionero, aun obcecado, o el vigilante q bien sabía lo q su desafio traeria, son ejemplos de q aun no vivimos en una “naturaleza muerta”.

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